
Enviados de Odin, justo cuando el Rey Tristan III anuncia la ofensiva en contra de las fuerzas del mal, justo en ese momento los Acolytes responden al llamado. Siendo la catedral de Prontera su máxima congregación, desde allí estos siervos del Padre que lo ve todo, entrenan sus espíritus a través de la oración y el buen obrar.